9 procesos fotográficos alternativos que todo fotógrafo debería probar
Los procesos fotográficos alternativos son técnicas experimentales y prácticas que van más allá de la fotografía digital y utilizan la luz, la química y materiales físicos para crear imágenes únicas. Desde los ferrotipos hasta los quimigramas, estos métodos fotográficos invitan a los fotógrafos a tomarse su tiempo y reconectarse con las raíces del medio.
Los procesos alternativos han resurgido en los últimos años y han dado lugar a comunidades de Instagram, como @alternativeprocesses, que acogen a una nueva generación de artistas inspirados en técnicas históricas y en la fotografía artesanal.
Hemos entrevistado a nueve extraordinarios artistas sobre los procesos fotográficos alternativos que más les apasionan, desde la impresión al carbón hasta los quimigramas. Aunque solo hemos arañado la superficie, aquí tienes algunas técnicas que todo fotógrafo debería probar al menos una vez, junto con algunos consejos para empezar.
1. Ferrotipos
Qué es un ferrotipo
Los ferrotipos, también llamados melanotipos o tintipos, aparecieron por primera vez en la década de 1850. Como sugiere su nombre, la fotografía con ferrotipos consiste en procesar imágenes en finas láminas de metal, normalmente de hierro. Los ferrotipos se pueden crear con métodos de gelatina (en seco) o de colodión (en húmedo).
“En una época en la que la mayoría de las fotografías se almacenan en discos duros o en nuestros teléfonos, los ferrotipos son objetos físicos que pueden durar generaciones”, explica Josh Wool, fotógrafo de retratos de Brooklyn que utiliza un método de placa húmeda y un cuarto oscuro portátil. “La composición química específica de los productos químicos que se utilizan en el proceso proporciona una tonalidad y una textura que no ofrece ningún otro medio”.
Cómo hacer un ferrotipo
La técnica del ferrotipo permite obtener una imagen positiva directa en una fina placa de metal. Para empezar, necesitarás una placa de metal preparada, una cámara de gran formato, un objetivo y acceso a un cuarto oscuro o a un espacio de trabajo controlado, según el método que elijas.
Existen dos procesos principales para hacer ferrotipos: con placa húmeda y con placa seca. En el proceso húmedo, se recubre la placa metálica con una mezcla de colodión sensible a la luz, se introduce en un baño de nitrato de plata y, a continuación, se expone en la cámara mientras aún está húmeda. La placa debe revelarse y fijarse inmediatamente antes de que se seque, por este motivo los ferrotipos con placa húmeda suelen requerir un cuarto oscuro portátil y una cuidadosa sincronización.
En cambio, en el proceso de placa seca se utilizan emulsiones de gelatina previamente recubiertas que se dejan secar antes de la exposición. Este método ofrece tiempos de trabajo más largos y una mayor flexibilidad, ya que no es necesario revelar la placa inmediatamente después de la exposición. Aunque los ferrotipos de placa seca suelen ser más prácticos para los principiantes, pueden presentar ligeras diferencias tonales respecto al aspecto clásico de la placa húmeda.
Dado que la fotografía con ferrotipos implica el uso de productos químicos y equipos especializados, se recomienda a los principiantes que estudien detenidamente el proceso y que sigan las correspondientes directrices de seguridad antes de comenzar.
Consejos para hacer ferrotipos
El principal consejo de Josh para los aspirantes a fotógrafos de ferrotipos es sencillo: investiga. “Es un proceso muy complejo que puede ser peligroso si no prestas atención a cómo utilizas y almacenas los productos químicos”, nos dice. “Uno de los errores más comunes que se cometen al hacer ferrotipos es no mantener limpios y en buen estado los productos químicos y el equipo. Esa es la causa de la mayoría de los problemas que surgen.
“Otro error importante es querer aprender demasiado rápido. Comprender los matices del proceso, especialmente la relación entre el tiempo de exposición y el de revelado, requiere práctica. No esperes resultados inmediatos, la paciencia y la persistencia son fundamentales”.
2. Fotogramas
Qué son los fotogramas
Estas “fotografías sin cámara” han sido las favoritas de artistas como László Moholy-Nagy y Man Ray, lo que otorga a los fotogramas un rico patrimonio histórico. Los fotogramas se crean colocando objetos directamente sobre papel fotosensible y exponiéndolo a la luz, lo que produce siluetas en función de la cantidad de luz que se bloquea.
Cómo hacer fotogramas
Para hacer tus propios fotogramas, probablemente necesitarás una ampliadora fotográfica para controlar con precisión la luz que incide sobre el papel fotográfico.
Después, solo tienes que colocar los objetos que quieras directamente sobre el papel para crear tus composiciones, exponerlas a la luz y revelarlas y fijarlas (como si imprimieras a partir de un negativo). Los objetos crearán siluetas blancas fantasmales, mientras que la zona expuesta a la luz se oscurecerá hasta adquirir un tono grisáceo una vez revelada.
“Los fotogramas son únicos porque no hay negativo que reproduzca lo que has creado”, explica Pauline Woolley, artista afincada en Nottingham (Reino Unido). “Es solo luz, papel y alquimia. Estás creando una imagen a partir de un aparato muy básico que tiene sus raíces en la historia de la fotografía.
“Los fotogramas son abstractos y experimentales, pero te enseñan los fundamentos de cómo funciona la luz y la exposición. Tendrás que crear una tira de prueba, como cuando imprimes negativos. Además, si conoces el tiempo de exposición y sabes si necesitas abrir o cerrar el objetivo de la ampliadora, te ahorrarás frustraciones y desperdiciarás menos papel”.
Consejos para crear fotogramas
Una de las formas más fáciles de crear fotogramas visualmente complejos es variar los materiales y la disposición. Pauline recomienda utilizar una combinación de elementos transparentes, semitransparentes y opacos al crear la composición. “Así obtendrás imágenes más interesantes que si solo colocas un elemento sobre el papel”, dice. “Las composiciones pueden hacerse más dinámicas si se colocan los objetos cerca del borde del papel, sobre el borde o sobre varias hojas”.
3. Impresiones lumínicas
Qué son las impresiones lumínicas
Las impresiones lumínicas son un proceso fotográfico sin cámara que se remonta a los primeros experimentos de William Henry Fox Talbot en la década de 1830. Consiste en exponer el papel fotográfico sensible a la luz directamente a la luz solar, lo que produce cambios de color orgánicos y resultados inesperados.
Cómo hacer impresiones lumínicas
Para hacer impresiones lumínicas, necesitas papel fotográfico de gelatina de plata, fijador, bandejas para los productos químicos, pinzas y un bastidor de impresión por contacto. También puede servir un viejo marco de fotos.
En la oscuridad, coloca los objetos que hayas elegido (como especímenes botánicos o recortes de papel) directamente sobre el papel antes de exponerlo a la luz solar. Esta es la principal diferencia con los fotogramas: en lugar de utilizar una ampliadora, es el sol quien actúa como fuente de luz. Una vez finalizada la exposición, traslada el montaje a una zona oscura o bajo una luz de seguridad, retira los objetos, lava el papel y fíjalo durante unos minutos antes de darle un último aclarado.
Consejos para hacer impresiones lumínicas
La experimentación es fundamental a la hora de hacer impresiones lumínicas. Los tiempos de exposición pueden oscilar entre varios minutos y varias horas, dependiendo de la intensidad de la luz solar, las condiciones meteorológicas y el tipo de papel fotográfico utilizado.
Para conseguir colores más intensos, puedes probar a utilizar papel de gelatina de plata caducado y experimentar con distintos materiales orgánicos, como hojas o flores. Mantener el papel ligeramente caliente durante la exposición puede intensificar los cambios tonales y fijar la impresión con rapidez ayudará a conservar los colores finales. Las impresiones lumínicas son impredecibles por naturaleza, así que aceptar las variaciones forma parte del proceso creativo.
Como ocurre con muchos de los procesos alternativos que se describen aquí, hay solapamientos y se pueden combinar las técnicas que se deseen. “Considero que mis impresiones son una combinación de quimigramas e impresiones lumínicas”, explica Tom Condon, artista afincado en Richmond. “Aunque expongo el papel a la luz del día, como se haría con una impresión lumínica tradicional, también trabajo mucho con productos químicos y reservas en el cuarto oscuro. A veces, el revelado de la imagen puede prolongarse hasta dos horas antes de lavar la impresión.
“Lo que más me gusta de este proceso es la conexión que siento con los materiales que utilizo. Trabajar de forma pictórica con la química húmeda exige un enorme control, al tiempo que se deja espacio al azar. A veces, tengo la sensación de estar bailando con mi arte. Por mucho que aprenda sobre estos procesos, cada impresión me enseña algo nuevo.
“Trabajar de este modo, combinando las técnicas lumínicas y de quimigrama, también requiere mucha paciencia. La naturaleza experimental del proceso implica que habrá tantos fracasos como éxitos. Animo a todas las personas interesadas en las técnicas alternativas a que acepten todos los errores. Cada vez que una impresión no queda como esperabas es una oportunidad para descubrir y crecer”.
4. Cianotipos
Qué son los cianotipos
Los cianotipos están estrechamente relacionados con los fotogramas y las impresiones lumínicas, pero son más conocidos por su característico color azul de Prusia. Este proceso fotográfico alternativo produce imágenes mediante la exposición a la luz solar y una sencilla reacción química, lo que da lugar a llamativas impresiones gráficas.
Cómo hacer cianotipos
El proceso ya te resultará familiar. Crea tu composición colocando objetos o negativos directamente sobre papel sensible a la luz, exponlo a la luz solar y, a continuación, sumérgelo en agua para revelar la imagen. Con tiempos de exposición más largos se obtienen tonos azules más intensos. Algunos fotógrafos, en cambio, añaden peróxido de hidrógeno para acelerar el revelado.
“Hay muchas razones por las que los cianotipos son especiales: el color azul intenso te atrae y es emocionante trabajar con uno de los primeros procesos fotográficos, inventado en la década de 1840”, afirma la artista islandesa y británica Inga Lisa Middleton.
“Además, es un proceso bastante sencillo y rentable de dominar. En esta época de procesos fotográficos muy tecnológicos, es muy satisfactorio crear imágenes con una técnica tan manual y con tan poca tecnología, en la que la luz natural del sol expone la imagen y el agua la revela y fija. Además, las opciones de papel y superficies son infinitas”.
Aunque muchos fotógrafos se inspiran en la antigua fotógrafa y botánica Anna Atkins y utilizan plantas en sus cianotipos, este proceso permite una gran variedad de enfoques creativos. “Yo prefiero utilizar negativos de fotografías que he tomado yo misma o para las que he obtenido la licencia de uso”, afirma Inga. “Utilizo sobre todo papel de acuarela de 200 g/m² y una lámpara UV para tener un mayor control y conseguir impresiones más consistentes.
“El color azul cian y el proceso encajan perfectamente con una serie reciente en la que he estado trabajando, titulada Thoughts of Home, que muestra objetos naturales de mi Islandia natal. El color azul tiene connotaciones nostálgicas y evoca la luz azul del Ártico”.
Consejos para hacer cianotipos
Para obtener cianotipos limpios y estables, es fundamental manipular correctamente los productos químicos y aclarar minuciosamente. Inga también aconseja invertir en productos químicos propios y recubrir el papel uno mismo en lugar de confiar en kits prefabricados. “Utiliza siempre una mascarilla al mezclar los productos químicos y al recubrir el papel con la solución”, advierte. “Este proceso se basa en gran medida en el método de prueba y error, y creo que quienes lo utilicen descubrirán distintas formas de hacerlo que les funcionen. Una cosa importante es enjuagar bien las impresiones después de la exposición para eliminar el tinte verde y fijarlas correctamente”.
5. Impresiones gumoil
Qué son las impresiones gumoil
La impresión gumoil requiere mucho trabajo y tiempo, pero merece la pena. En pocas palabras, el proceso consiste en utilizar una mezcla de goma arábiga y bicromato, luz ultravioleta y pintura al óleo para dar vida a una imagen positiva. “No es posible hacer dos impresiones gumoil exactamente iguales”, explica Terri Cappucci, artista fotógrafa y conservadora de fotografías afincada en Massachusetts. “Cada impresión tiene sus propias marcas individuales, lo que hace que el resultado final sea una fotografía única, hecha a mano de forma exclusiva”.
Cómo hacer impresiones fotográficas con gumoil
La impresión fotográfica con gumoil comienza con la creación de una película positiva a partir de una imagen fotográfica que luego se utiliza para exponer el papel sensibilizado a la luz ultravioleta. Tras la exposición, se revela el papel y se prepara para poder aplicar y retirar selectivamente pintura al óleo, lo que permite revelar la imagen final a través de capas de tono y textura.
“Hay muchos pasos en este proceso, que comienza con la fotografía, continúa con la creación del positivo de la película, la sensibilización del papel, la exposición adecuada a los rayos ultravioleta y, por último, el revelado. Como artista y fotógrafa, me encanta la parte táctil de la impresión gumoil. Tras aplicar la pintura al óleo a mi impresión, la imagen comienza a hacerse visible. Sin embargo, la verdadera magia se produce cuando se retira suavemente la pintura y se revela la imagen. Es una hermosa danza con la pintura vieja y el agua que culmina con la revelación de la sorpresa”, nos cuenta Terri.
Consejos para hacer impresiones gumoil
No es un proceso fácil, así que tómate tu tiempo para practicar y estudiar. “Se trata de un proceso muy inestable y hay que experimentar para conseguir que una imagen tenga el aspecto deseado”, explica Terri. “Para tener éxito, necesitarás mucha paciencia y disposición para cometer errores y volver a empezar. Es cuestión de prueba y error. La primera vez que intenté este proceso, lo dejé inmediatamente.
“Unos cuatro años después, lo volví a intentar. Esta vez, anoté los pasos en un cuaderno, hice muchas impresiones pequeñas e intenté ser constante hasta que empecé a ver progresos. Hay que ir poco a poco y hacer muchos ajustes. Pero, cuando consigues esa primera impresión en gumoil que puedes reconocer, es realmente emocionante. De nuevo, todo se reduce a paciencia y perseverancia”.
6. Impresión al carbón
Qué es la impresión al carbón
La impresión al carbón, introducida por primera vez en la década de 1850, es un proceso fotográfico que utiliza papel o tejido recubierto con una capa de gelatina que contiene pigmento en lugar de plata u otras sales metálicas. Conocida por su profundidad y permanencia, la impresión al carbón produce imágenes con una rica textura y una excepcional gama tonal.
“Ante todo, las impresiones al carbón tienen una calidad tridimensional que no tiene ningún otro proceso”, nos cuenta Calvin Grier, impresor profesional al carbón y formador.
Cómo funciona la impresión al carbón
El proceso consiste en transferir capas de gelatina pigmentada a un soporte final. La imagen se crea tras varias exposiciones y etapas de revelado. Al formarse la imagen a partir de pigmentos estables en lugar de metales sensibles a la luz, las impresiones al carbón se consideran una de las técnicas de impresión fotográfica más duraderos que se han utilizado.
“Es imposible confundir una impresión al carbón con una impresión barata por inyección de tinta o una impresión C. El proceso de transferencia de carbón es una de las formas más duraderas de imprimir una fotografía, y también una de las menos conocidas. Incluso remontándonos a los inicios de la impresión fotográfica, cuando las impresiones al platino y al carbón eran sinónimo de máxima calidad, las impresiones al carbón eran más costosas porque su elaboración requiere mucho trabajo”, explica Calvin.
“Todas las impresiones al carbón son obras de edición limitada, no porque el artista haya asignado al azar un número de impresiones, sino porque se tarda una semana entera en hacer una sola impresión. Disfruto mucho viendo cómo cobran vida estas impresiones”. Para obtener la mejor calidad, Calvin imprime por capas: “Primero pongo el amarillo, luego el óxido de hierro, después el magenta y, con la capa de cian, empieza a aparecer la imagen; luego, con la capa de negro, todo cobra vida”.
Consejos para la impresión al carbón
Si es posible, Calvin sugiere estudiar con un maestro para comprender realmente el proceso. “Recomiendo asistir a un taller con alguien que sepa lo que hace”, aconseja. “Ojalá hubiera tenido esa oportunidad cuando empecé, pero las tres únicas personas cualificadas para hacerlo no impartían talleres. Me llevó casi dos años, trabajando doce horas al día, seis días a la semana, conseguir una buena impresión”. Aun así, a pesar de los retos que conlleva la impresión al carbón, Calvin afirma que no hay nada comparable, ni siquiera después de casi doscientos años.
7. Clorotipia
Qué es la clorotipia o impresión de clorofila
La clorotipia, popularizada por el artista Binh Danh, es exactamente lo que parece: un proceso fotográfico que utiliza hojas vivas para crear imágenes. Al exponer una imagen directamente sobre hojas ricas en clorofila, los fotógrafos crean impresiones orgánicas y efímeras que se encuentran a medio camino entre la fotografía y la naturaleza.
Cómo hacer impresiones de clorofila
Para hacer impresiones con clorofila, necesitas una transparencia o positivo de la imagen elegida, un marco de impresión por contacto y luz solar directa. La imagen se imprime directamente sobre hojas vivas con altos niveles de clorofila. Los mejores resultados se obtienen con transparencias de alto contraste, hojas verdes planas y tiempos de exposición largos, que a menudo duran días o incluso semanas.
Una vez revelada la imagen por completo, las impresiones de clorofila pueden conservarse sumergiéndolas en un baño de sulfato de cobre o fijándolas con resina o barniz para ralentizar su deterioro.
“Aunque la impresión de clorofila es una técnica relativamente reciente, recuerda a las imágenes del pasado”, afirma la artista visual y formadora afincada en Chile Kimberly Halyburton Fuster. “Tiene algo mágico, porque es un proceso lento en el que puedes observar cómo van cambiando los tonos de las hojas a medida que reciben la incidencia del sol.
“Descubrí esta técnica mientras buscaba procesos fotográficos respetuosos con el medio ambiente para revelar mis trabajos. Además, estaba embarazada, por lo que no podía utilizar emulsiones ni productos químicos de revelado. Encontrar un proceso fotográfico en el que solo se utilizan plantas fue genial. Investigué mucho por mi cuenta para desarrollar mi propio proceso, ya que en aquella época no se impartían cursos, y ahora me dedico a enseñar esta técnica”.
Consejos para hacer impresiones de clorofila
Al igual que la mayoría de los procesos descritos en este artículo, la impresión de clorofila es un proceso de prueba y error. “Tendrás que probar con distintas especies de plantas y pétalos, porque no funcionará bien con todas”, aconseja Kimberly. “Mi consejo es que utilices algo fino y flexible; hay muchas plantas y flores silvestres que dan buenos resultados. Dependiendo del lugar del mundo en el que te encuentres y de la intensidad del sol, puede tardar desde un par de horas hasta varias semanas, por lo que tendrás que ir vigilando constantemente los sutiles cambios de color de las hojas”.
8. Lift de emulsión Polaroid
Qué es un lift de emulsión
El proceso consiste en transferir la capa de emulsión de una hoja de película instantánea a otra superficie, normalmente papel. El resultado es una imagen suave y pictórica, con texturas orgánicas.
Cómo hacer un lift de emulsión
Para hacer un lift de emulsión Polaroid, empieza con una fotografía instantánea totalmente revelada. Retira con cuidado el papel protector y sumerge la imagen en agua caliente hasta que la emulsión comience a separarse.
Cuando esté suelta, levanta suavemente la emulsión con pinceles suaves y colócala sobre la superficie elegida, como papel de acuarela. Mientras la emulsión esté húmeda, puedes manipular su forma y textura antes de dejarla secar al aire. Es esencial trabajar despacio y con paciencia, ya que la emulsión es frágil y se rompe con facilidad.
Necesitarás tijeras, bandejas con agua caliente y fría y una selección de pinceles para levantar y dar forma a la emulsión.
“Levantar la emulsión puede ser una experiencia meditativa y terapéutica, e incluso un ritual de curación emocional”, asegura Isabel Herrera, fotógrafa instantánea y artista afincada en Ciudad de Guatemala.
“Cuando decido aplicar esta técnica a una foto Polaroid que me ha llamado la atención, busco un momento en el que pueda estar sola, sin que me molesten ni me distraigan, en completo silencio. Lo que más disfruto es la incertidumbre del resultado final.
“Imagino la experiencia del levantamiento de emulsión como una alegoría de la vida: espero o deseo que la emulsión salga con una forma, un color o una textura determinados, pero, a medida que trabajo lentamente y con cuidado en el proceso, la imagen revela el camino o el resultado que quiere mostrarme. A veces es gratificante y otras frustrante, pero nunca deja de sorprenderme y asombrarme”.
Consejos para crear lifts de emulsión
Isabel aconseja lanzarse de lleno. “Sé que muchos dudan en probar el lift de emulsión por lo delicado del proceso y la paciencia que requiere, o por miedo a estropear sus imágenes Polaroid en perfecto estado”, admite. “Pero, como con todo lo nuevo, la única forma de cogerle el truco es probar y practicar. Te recomiendo utilizar fotos que no te importe que se estropeen, fotos que no hayan salido tan bien como esperabas. Además, te recomiendo que primero pruebes con película en blanco y negro, ya que es mucho más fácil de levantar.
Practica con diferentes temperaturas del agua (a mí me funciona mejor con agua tibia) y con diferentes pinceles y movimientos al levantar. Suelo tener a mano tres o cuatro pinceles de diferentes puntas y anchuras. Con el tiempo, aprendes a tener el ‘tacto’ necesario para saber qué pincel necesitas. También recomiendo utilizar papel de acuarela de grano más grueso, ya que te permite trabajar la imagen sumergida durante más tiempo mientras se adhiere al papel”.
No olvides ser delicado. “Intentar levantar la imagen demasiado deprisa o bruscamente antes de que esté lista puede romperla”, explica Isabel. “Es importante trabajar despacio y con cuidado, dejando que la imagen se vaya desprendiendo por sí sola mientras la empujas suavemente con un pincel.
“Algunas imágenes se desprenden más rápido que otras; algunas lo hacen al cabo de unos minutos, mientras que otras tardan hasta veinte minutos o más. Depende de la película, del tiempo que haya pasado desde que hiciste la foto y de la temperatura del agua. Hay muchos factores que no puedes controlar, pero, como dijo Sally Mann, ‘el ángel de la incertidumbre’ puede proporcionarnos resultados inesperados y maravillosos”.
9. Quimigramas
Qué es un quimigrama
Los quimigramas, a menudo descritos como una combinación de pintura y fotografía, son imágenes fotográficas sin cámara, realizadas con productos químicos de revelado y papel sensible a la luz. Además de los productos químicos fotográficos tradicionales, también se pueden utilizar materiales domésticos, como el café o el zumo de limón, para crear imágenes abstractas. Este proceso se remonta a 1956, cuando el artista belga Pierre Cordier realizó sus primeras pruebas con papel fotográfico y esmalte de uñas.
Cómo hacer un quimigrama
Los quimigramas se crean aplicando resistencias químicas, como reveladores o sustancias domésticas, al papel fotográfico antes y durante la exposición a la luz.
“Es un proceso fácil de aprender; cualquiera puede hacerlo”, señala el fotógrafo experimental Mark Tamer. “Lo único que necesitas es papel fotográfico viejo (del que se utiliza en un cuarto oscuro), revelador y fijador (que se compran fácilmente por Internet) y ganas de experimentar y divertirte.
“Cuando tengas el papel fotográfico, puedes sacarlo de la bolsa a la luz del día. Normalmente, esto sería una mala idea, ya que el papel se estropearía, pero para nuestros fines está bien. La idea principal es añadir al papel una sustancia que “resista” el proceso de revelado y fijado.
“Esta es la parte divertida. Puedes añadir lo que quieras. Algo pegajoso funciona bien, ya que tardará en lavarse. La gente ha utilizado hummus, miel, pasta de dientes, crema facial e incluso pintalabios. El proceso consiste en experimentar, así que prueba con lo que tengas a mano. Puedes hacer dibujos y formas con tus reservas o simplemente extenderlas sobre el papel.
Durante todo este tiempo, el papel se expone a la luz, lo que inicia un proceso químico. El paso siguiente es sumergir el papel en el revelador o en el fijador. Puedes ir alternando entre ambos, lo que alterará el proceso químico y hará que aparezcan formas inusuales e impredecibles. A veces, incluso puedes sacar color de un papel en blanco y negro”.
Consejos para hacer un quimigrama
Como los quimigramas se basan en reacciones químicas y no en una exposición precisa, el resultado puede variar mucho, por lo que es esencial experimentar.
El interés de Mark por los quimigramas no ha hecho más que aumentar con el tiempo. Se trata de un proceso que puede llevar a cabo en casa con medios limitados, incluido papel fotográfico antiguo que ha encontrado en Internet. “Creo que este proceso ayuda a recuperar la sensación de asombro infantil ante la magia de la fotografía, cuando las cosas aparecen de la nada ante nuestros ojos”, afirma.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los procesos fotográficos alternativos?
Los procesos fotográficos alternativos son técnicas no digitales que se basan en materiales sensibles a la luz y a la química, y en métodos prácticos para crear imágenes. Algunos ejemplos son la fotografía de ferrotipos, los cianotipos, los fotogramas y los quimigramas.
¿Los procesos fotográficos alternativos son adecuados para principiantes?
Sí, muchos de estos procesos son aptos para principiantes. Técnicas como los fotogramas, las impresiones lumínicas y los cianotipos requieren un equipo mínimo y son una buena opción para iniciarse en la experimentación.
¿Los procesos fotográficos alternativos requieren un cuarto oscuro?
No todos los procesos fotográficos alternativos requieren un cuarto oscuro. Mientras que la fotografía con ferrotipos y los quimigramas suelen necesitar una iluminación controlada, procesos como los cianotipos, las impresiones lumínicas y la impresión de clorofila se pueden realizar con luz solar.
¿Cuál es el proceso fotográfico alternativo más duradero?
La impresión al carbón se considera uno de los procesos fotográficos más duraderos. Si se realiza correctamente, puede durar siglos debido a su composición química basada en pigmentos.
Conclusión
Los procesos fotográficos alternativos invitan a los fotógrafos a ir más despacio, a experimentar y a volver a conectar con las raíces físicas de la fotografía. Tanto si te atraen los cianotipos, las impresiones de clorofila o los quimigramas, estas técnicas ofrecen infinitas posibilidades creativas más allá de la pantalla digital. Al abrazar la imperfección, la paciencia y la experimentación práctica, los fotógrafos pueden descubrir nuevas formas de ver y hacer imágenes que resulten profundamente personales y únicas.
Acerca del colaborador
Feature Shoot muestra el trabajo de fotógrafos emergentes y consagrados de todo el mundo que transforman el medio a través de proyectos convincentes y vanguardistas, con la colaboración de escritores de todo el mundo.