Cómo hacer fotos en la hora dorada, la hora azul y el crepúsculo
La hora dorada, la hora azul y el crepúsculo ofrecen algunas de las condiciones de iluminación más atmosféricas en fotografía. Estos breves momentos pueden cambiar radicalmente el ambiente de una escena, por lo que comprender cómo afecta cada uno de ellos a la iluminación te ayudará a capturar imágenes más intensas.
Por qué son importantes estos momentos de iluminación para los fotógrafos
Casi todos los fotógrafos tienen su momento favorito del día, pero para unos pocos elegidos, ese momento se convierte en una piedra angular de su práctica artística.
Para el célebre fotógrafo estadounidense William Eggleston, ese momento era la hora dorada, cuando los cálidos rayos de luz dotaban de calor y magia, incluso a los espacios más mundanos. Para Gregory Crewdson, es el crepúsculo, cuando los colores más oscuros e inquietantes confieren a sus fotografías un matiz claramente misterioso y cinematográfico.
Estos momentos demuestran lo poderosa que puede ser la luz para dar forma al ambiente y al significado de una imagen.
Hora dorada frente a hora azul: ¿cuál es la diferencia?
Los términos “hora dorada” y “hora azul” pueden inducir a error. Rara vez duran una hora completa y, en algunos lugares, solo quince minutos.
La hora dorada tiene lugar justo antes del atardecer y después del amanecer, cuando el sol está en el horizonte y proyecta un cálido resplandor dorado. La hora azul ocurre poco antes del amanecer y justo después del atardecer, cuando el sol está bajo el horizonte y los tonos fríos toman el relevo.
Estos momentos fugaces han inspirado a artistas durante siglos. Cada uno de ellos aporta un ambiente diferente, pero ambos crean una atmósfera etérea, a veces, de otro mundo, y para fotografiarlos se requieren muchas de las mismas técnicas.
Hemos pedido a ocho fotógrafos especializados en la hora dorada, la hora azul y el crepúsculo que nos revelen cómo capturan la magia de estos momentos. Esto es lo que nos han contado.
Planifica y prepara la iluminación adecuada
1. Visita el lugar
“Te sugiero que planifiques con antelación y visites los lugares que te gustaría fotografiar durante la hora dorada o la hora azul”, nos dice Nick Rufo, fotógrafo afincado en Los Ángeles. “A menudo me encuentro con una escena que sé que tiene potencial, pero la veo a plena luz del día y no encuentro ninguna forma interesante de fotografiarla, así que planifico volver”.
“Fotografiar durante estos dos momentos del día puede ser difícil porque el sol se mueve con rapidez, así que, si no estás en el lugar adecuado en el momento adecuado y totalmente concentrado, puedes perderte lo que viniste a buscar. Son obstáculos que siempre estarán ahí y a los que siempre tendrás que adaptarte, pero la visita previa siempre ayuda”.
2. Llega una hora antes
“Recomiendo llegar al lugar al menos una o dos horas antes de la hora azul o la hora dorada para poder hacer pruebas”, explica la fotógrafa y directora Marina Monaco.
“El mayor reto consiste en determinar cuál es el mejor lugar y el mejor ángulo. Intenta elegir un lugar donde estés a cielo abierto. No recomiendo lugares en los que haya algo que proyecte grandes sombras, porque probablemente no habrá suficiente luz para conseguir una buena exposición.
“Es mejor encontrar el lugar al principio de la sesión. Tienes que acostumbrarte a imaginar con antelación cómo será el lugar durante la hora azul o dorada para estar preparado cuando llegue el momento”.
Aplicaciones como PhotoPills y The Photographer's Ephemeris te proporcionarán información actualizada sobre las horas de salida y puesta de sol en tu zona, lo que te permitirá organizarte para la hora azul o dorada.
Conoce tu cámara y la exposición
3. Conoce tu cámara
Algunas cámaras funcionan mejor con poca luz que otras, por lo que es importante conocer las limitaciones del equipo. “Desde un punto de vista técnico, mi principal consejo es que intentes comprender la cámara y, si disparas en analógico, la película que utilizas”, nos dice Lena Jeanne, fotógrafa afincada en Gales.
“En condiciones difíciles de poca luz, necesito conocer las capacidades de mi cámara: ¿temblará si disparo a baja velocidad?, ¿podré enfocar con precisión?, ¿capturará la película el color que quiero? Cuando esté segura de que tengo el equipo adecuado para el trabajo, podré centrarme en hacer la imagen que quiero”. No tengas miedo de alquilar distintos equipos para ver cuál de ellos te funciona mejor.
4. Comprueba la exposición con regularidad
“Es fácil olvidarse de comprobar la exposición con mayor frecuencia a estas horas del día”, explica Sandy Phimester, fotógrafa afincada en Alberta. “Prestar atención a cómo cambian los colores con este tipo de luz es muy importante y el aspecto más interesante que debes tener en cuenta, independientemente de lo que estés fotografiando o de cómo lo hagas”.
5. Aprende a disparar en modo manual
“Dispara en modo manual”, recomienda la fotógrafa Anaïs Duvert, afincada en París. “Es la mejor manera de experimentar y mejorar la estética, y el primer paso para perfeccionar tus fotografías”.
El modo manual te dará un control total sobre la exposición y otros aspectos creativos, como la profundidad de campo, el grano y el desenfoque de movimiento. Por supuesto, siempre puedes “romper las reglas” con composiciones interesantes, subexposición y efectos poco convencionales, pero entender cómo influye cada uno de tus ajustes en el ambiente y la estética de la foto final te será de gran ayuda.
6. Vigila el balance de blancos
El balance de blancos automático de las cámaras digitales suele funcionar bien en la mayoría de las situaciones, pero no es la mejor opción para la hora azul o la hora dorada. En el modo automático, la cámara intentará neutralizar esos tonos cálidos o fríos característicos, por lo que es mejor ajustar el balance de blancos manualmente o utilizar un preajuste como Tungsteno o Sombra. También puedes introducirlo en grados Kelvin. Disminuir los grados Kelvin añade azul y aumentarlos añade naranja.
Elige el equipo y las técnicas adecuadas
7. Elige un objetivo rápido
Cuando disparas en condiciones de poca luz, como durante la hora azul, el objetivo debe tener una apertura mayor, como f/1,2, f/1,4 o f/1.8”, nos dice Marina. “Así tendrás más flexibilidad y más tiempo para disparar”. Si no recibes suficiente luz, puedes aumentar el ISO o reducir la velocidad de obturación, pero estos cambios pueden provocar ruido o desenfoque de movimiento, por lo que abrir el diafragma es el mejor punto de partida.
Disparar de esta forma también tiene otra ventaja creativa. Cuanto mayor sea la apertura, menor será la profundidad de campo, lo que puede añadir interés visual a los retratos y a las escenas. “Si eliges un fondo con muchos reflejos de color, la fotografía tendrá mucho bokeh”, añade Marina.
8. No te muevas (o utiliza un trípode)
“Puede parecer obvio, pero, si quieres fotografiar con poca luz, es muy importante no moverse”, aconseja Anaïs. “Lo mejor es usar un trípode, aunque no siempre es necesario. ¡Yo empecé a fotografiar de noche aguantando la respiración! A veces las fotos salían borrosas, pero intentaba jugar con ello. Creo que el hábito de contener la respiración y tratar de permanecer inmóvil me ayudó a mantener la concentración en el momento; mi cuerpo y mi mente simplemente se adaptaron al desafío”.
9. Presta atención a los ojos entrecerrados
“La hora dorada o mágica a veces puede proyectar una luz difusa, de modo que, si vas a hacer retratos, asegúrate de que las sombras caen en el lugar correcto del rostro de la persona”, aconseja la fotógrafa Abigail Varney, afincada en Melbourne. “Con frecuencia, el sujeto debe estar bajo el sol directo y no a contraluz. En este caso, el reto consiste en evitar que la persona entrecierre los ojos, por lo que lo mejor es que gire hacia un lado para que no mire directamente a la luz”.
10. Lleva un reflector
“Si vas a hacer un retrato a esta hora del día, puede resultar difícil rellenar las sombras del rostro del sujeto”, nos dice Bill Thanopoulos, un fotógrafo entusiasta de la hora azul afincado en Atenas. “Un reflector, quizá de color, te será de utilidad si estás cerca de una fuente de luz”. También puedes conseguir reflectores dorados o plateados para potenciar el efecto de la hora dorada o azul, respectivamente.
Aprovecha la luz fugaz y los momentos inesperados
11. Haz tantas fotos como puedas
“Con este tipo de luz, el mayor reto es quedarse sin tiempo”, explica Sandy. “No sabes cuántas veces he pensado que debería haber aprovechado mejor el tiempo y haber tomado más imágenes. Creo que disfruto demasiado del momento. Ser consciente de todo es importante para disfrutar de la fotografía”.
12. Acepta las imperfecciones (y la imprevisibilidad del tiempo)
Aunque muchos de nuestros consejos han girado en torno a una planificación cuidadosa, a veces las tomas espontáneas, inspiradas en un momento por un capricho de la luz, pueden ser igual de impactantes. “No me gusta estar demasiado ‘preparado’ antes de una sesión de fotos”, admite Bill.
“Me encantan esas escenas inesperadas que no has buscado. Por supuesto, a veces compruebo la previsión meteorológica, pero prefiero hacer fotos cuando sé que el tiempo va a cambiar de repente. Es interesante observar e intentar captar cómo cambia también la gente a medida que cambia el tiempo.
“En definitiva, no siempre es necesario tener el mejor equipo (objetivos, trípodes, etc.) para fotografiar a esta hora del día. A veces, las imágenes granuladas o borrosas crean una atmósfera misteriosa y, precisamente de eso se trata en este tipo de fotografía”.
13. Capta las emociones
Aunque muchos de los fotógrafos con los que hablamos ofrecieron consejos prácticos y técnicos, todos coincidieron en destacar la importancia de las emociones y la atmósfera en la fotografía de la hora dorada y la hora azul. Estas cualidades son las que suelen dar a un retrato en la hora azul un aire de soledad o reflexión, y a una imagen en la hora dorada, un toque de calidez, ensueño o romanticismo. Prestar atención a estas señales emocionales puede ayudarte a crear fotos que transmitan un ambiente más profundo.
“Me encantaría ver más retratos ambientados en la hora dorada y la hora azul”, nos dice la fotógrafa italiana Maria Maglionico. “Durante estas horas del día, todo el mundo tiene un aura diferente. En la hora dorada, por ejemplo, la suavidad de la luz hace que las fotos parezcan más íntimas y que la gente se muestre más accesible. Es difícil de explicar, pero a ciertas horas del día, parece como si todo y todos se abrieran. Si tienes suerte, puedes echar un vistazo a ese mundo interior”.
Conclusión
La hora dorada, la hora azul y el crepúsculo plantean cada uno sus propios retos, pero también permiten tomar algunas de las fotografías más expresivas y atmosféricas. Con una planificación cuidadosa, una comprensión de cómo cambia la luz y la disposición a experimentar, estos momentos fugaces pueden transformar tanto tus imágenes como tu proceso creativo. Ya te atraigan los tonos cálidos y oníricos o las escenas frías y cinematográficas, aprovecha al máximo estos momentos mágicos del día poniendo en práctica los consejos de los fotógrafos que se recogen en este artículo.
Acerca del colaborador
Feature Shoot muestra el trabajo de fotógrafos emergentes y consagrados de todo el mundo, destacando a aquellos que transforman el medio a través de proyectos convincentes y vanguardistas, con contribuciones de escritores de todo el mundo.