¿Qué es un archivo vectorial? Guía completa sobre gráficos vectoriales, formatos y creación.
En pocas palabras, un archivo vectorial es un formato de imagen digital basado en fórmulas matemáticas y compuesto por puntos, líneas y curvas, en lugar de píxeles. Es el formato ideal para logotipos, tipografías e ilustraciones, ya que mantiene la nitidez en cualquier tamaño. En este artículo, explicaremos qué son los archivos vectoriales, cuáles son los formatos más comunes y cómo crearlos.
¿Qué es una imagen vectorial?
A diferencia de las imágenes basadas en píxeles, las imágenes vectoriales se definen mediante trazados basados en fórmulas matemáticas. Esto permite ampliarlas infinitamente sin perder calidad. Por ejemplo, no importa cuánto amplíes una imagen vectorial, sus bordes seguirán siendo nítidos.
Por eso, los vectores son ideales para cualquier cosa que deba ampliarse a diferentes formatos y usarse en distintos contextos. Imagina que estás editando el logotipo de una empresa: una vez guardado como vector, podrás usarlo para una tarjeta de visita, el encabezado de una página web o una valla publicitaria y conservará la misma nitidez en todos los casos. Esto se debe a que los cálculos se reajustan según las dimensiones necesarias.
Imágenes vectoriales frente a imágenes rasterizadas: ¿en qué se diferencian?
Si llevas ya un tiempo trabajando en el mundo del diseño, seguro que ya conoces la diferencia entre los formatos vectoriales y rasterizados; aun así, no está de más recordarla, porque elegir el formato equivocado puede causarte muchos problemas en el futuro.
La forma más sencilla de distinguir un archivo vectorial de uno rasterizado es ampliar la imagen: si los bordes se ven pixelados, es rasterizado; si las líneas se mantienen nítidas, es vectorial. Esto se debe a que la diferencia fundamental está en la resolución. Los archivos vectoriales no tienen límites de resolución, por lo que da igual lo grandes o pequeños que se hagan, ya que el software recalcula los trazados y el resultado siempre es nítido. Los archivos rasterizados, por otro lado, dependen de la resolución. Están compuestos por un número fijo de píxeles y, cuando se amplían más allá de sus dimensiones originales, la calidad se deteriora y el resultado es una imagen borrosa o pixelada.
La segunda gran diferencia es el tamaño de los archivos. Los archivos rasterizados, sobre todo las fotografías de alta resolución, pueden ocupar mucho espacio, ya que contienen millones de píxeles y una gran cantidad de datos de color. En algunos casos, su tamaño puede afectar al espacio de almacenamiento del dispositivo y ralentizar la carga de la página. Sin embargo, se pueden comprimir para compartirlos más rápido. Los archivos vectoriales, por otro lado, no suelen ocupar tanto espacio, ya que solo contienen las descripciones matemáticas necesarias para generar la imagen, pero no los datos de la imagen en sí.
Los archivos rasterizados tienen ventaja en cuanto al color. Los formatos rasterizados habituales, como JPEG, PNG, TIFF y PSD, admiten una gama de colores mucho más amplia y permiten editar los colores con precisión, crear degradados y lograr sutiles efectos de luz y sombra, por lo que las fotografías casi siempre se guardan en formato rasterizado. Los vectores se adaptan bien a los colores sólidos y a los degradados, pero no son adecuados para el trabajo de color especializado que se realiza en el retoque fotográfico.
En cuanto a la compatibilidad, los archivos rasterizados se pueden abrir en cualquier navegador, dispositivo y visor de imágenes. Los vectores, en cambio, requieren un programa profesional capaz de interpretar su formato o un navegador compatible con SVG.
En general, utiliza vectores para todo aquello que necesite poder ampliarse sin perder calidad y seguir siendo editable: logotipos, iconos, tipografía e ilustraciones. Utiliza imágenes rasterizadas para fotografías, pinturas digitales complejas y elementos visuales en los que la profundidad de color y el detalle sean más importantes que las posibilidades de ampliación.
Tipos de archivos vectoriales más comunes y cuándo usarlos
No todos los formatos vectoriales son iguales. Cada uno tiene sus ventajas, en función de si se está diseñando para la web, preparando archivos para imprimir o colaborando con clientes. A continuación, presentamos un resumen de los más comunes.
SVG (Scalable Vector Graphics): es el formato estándar para los gráficos web, ya que los archivos ocupan poco espacio, se pueden ampliar sin límite y son compatibles con todos los navegadores modernos. Los archivos SVG se pueden personalizar y animar con CSS, por lo que son ideales para elementos interactivos de la interfaz de usuario, iconos y logotipos. Sin embargo, las ilustraciones muy complejas pueden hacer que los archivos SVG ocupen demasiado espacio, por lo que conviene prestar atención al tamaño del archivo.
EPS (Encapsulated PostScript): es un formato antiguo que, sin embargo, sigue siendo muy solicitado, sobre todo por imprentas y empresas de servicios que trabajan con sistemas heredados. Si una imprenta te pide un archivo EPS, este es el formato que necesitas. En los flujos de trabajo más recientes, el formato PDF ha sustituido en gran medida al EPS, pero es recomendable que mantengas la opción de exportación a EPS entre tus herramientas por motivos de compatibilidad.
PDF (Portable Document Format): es el estándar del sector para archivos listos para imprimir. Admite vectores, imágenes rasterizadas y fuentes incrustadas en un mismo documento y preserva los diseños con total precisión. Además, es el formato más práctico para mostrar el trabajo a los clientes. Casi cualquiera puede abrir un archivo PDF y, dependiendo de cómo se haya exportado, es posible que incluso se conserve la capacidad de edición vectorial para realizar retoques posteriores.
También hay formatos de imagen vectorial asociados a programas populares que facilitan la colaboración. Por ejemplo:
AF (Affinity): admite la edición tanto de vectores como de imágenes rasterizadas en un mismo archivo, en el que se almacenan formas, capas, efectos, texto e imágenes incrustadas, todo ello sin perder la escalabilidad y la capacidad de edición. Dado que Affinity es gratuito, cualquiera puede acceder a los archivos, editarlos y compartirlos sin ningún tipo de obstáculo.
Cómo crear gráficos vectoriales
Los gráficos vectoriales se crean con programas de diseño profesional específicos, como Affinity. Hay dos formas principales de hacerlo, dependiendo de por dónde empieces: trazar una imagen ya existente o crear los trazados desde cero a mano.
Trazado de una imagen
La mayoría de las aplicaciones vectoriales incluyen una función de trazado automático que convierte una imagen rasterizada, como un logotipo escaneado en formato PNG, en trazados vectoriales de forma automática.
En Affinity, esta función se encuentra en Vector Studio. En el menú superior, haz clic en Vector > Rastro de imagen.
En la ventana Rastro de imagen, activa la vista dividida para comparar el original con el resultado del trazado y utiliza los controles deslizantes para retocar el resultado (por ejemplo, el grado de redondeo de las esquinas). Cuando estés satisfecho con el aspecto del logotipo, haz clic en “Aplicar”.
El trazado automático es rápido y sencillo, pero no es perfecto. Puede tener dificultades con los ángulos puntiagudos, los detalles precisos y las formas complejas. A menudo, genera trazados redondeados o ligeramente imprecisos que hay que corregir a mano después.
Trazado manual
Para obtener resultados precisos y de alta calidad, la opción más fiable es el trazado manual con la herramienta Pluma. A partir de una imagen rasterizada de referencia, se colocan puntos de anclaje y se dibujan curvas para recrear la ilustración con trazados vectoriales nítidos. Este método requiere más tiempo y paciencia, pero te permite tener un control total sobre cada punto y cada curva.
Paso 1: Prepara el área de trabajo. En Vector Studio de Affinity, ve a Ver > Ajuste y desactiva “Forzar alineación de píxeles”, luego cierra el menú. Selecciona la imagen en el panel Capas y reduce la opacidad al 50 %. De este modo, podrás trazar sobre ella sin que te estorbe la imagen original.
Paso 2: Traza el contorno con la herramienta Pluma. Selecciona la herramienta Pluma en la barra de herramientas. En el menú Ajustes, activa la opción “Modo de banda elástica”. Haz clic en la imagen y coloca el primer punto de anclaje. A continuación, sigue haciendo clic por todo el contorno del logotipo para crear el trazado. No te preocupes si las líneas no siguen las curvas a la perfección, ya que podrás modificarlas más adelante.
Paso 3: Perfecciona las curvas con la herramienta Nodo. Cuando tengas un contorno aproximado, cambia a la herramienta Nodo. Haz clic y arrastra los segmentos de línea hasta que coincidan con las curvas de las formas. Para realizar ajustes más precisos, haz clic en un nodo concreto para que aparezcan sus manejadores y, a continuación, arrástralos para ajustar la curvatura hasta que el trazado se ajuste perfectamente al gráfico original.
Paso 4: Colorea y da el toque final al trazado. Cuando hayas terminado, haz clic en el logotipo y arrástralo a un lado para que no estorbe. Haz clic en la capa de fondo y vuelve a poner su opacidad al 100 %.
A continuación, selecciona la capa de la curva y usa el selector de color para rellenarla con el mismo color que el logotipo. Haz clic en Trazo > Estilo y selecciona la X para eliminar el contorno.
Paso 5: Traza el rectángulo. Vuelve a colocar la imagen en su sitio. Haz clic en Habilitar ajuste (el botón con forma de imán situado en la esquina superior derecha de la barra de menú), luego selecciona la herramienta Rectángulo y coloca la forma sobre el logotipo colocando el cursor en la esquina superior izquierda y arrastrándolo hacia abajo.
En la barra superior, haz clic en Esquina y selecciona Redondeada en el menú desplegable. Después, puedes ajustar el grado de redondeo para que coincida con el logotipo. A continuación, aparta la imagen del logotipo y selecciona la pestaña Color para usar el selector de color y aplicar un color al rectángulo.
¡Ya está! El logotipo se ha convertido en un vector limpio.
Archivos vectoriales: la base de un diseño escalable
Los archivos vectoriales son la base del diseño. Saber cuándo elegir un SVG en lugar de un PDF, por qué nunca se debe guardar un logotipo como JPEG o cómo recuperar una imagen rasterizada trazándola a mano son habilidades que te ahorran tiempo y evitan errores en el proceso de diseño. Tanto si estás empezando como si quieres optimizar tu flujo de trabajo, los principios son los mismos: siempre que la escalabilidad y la posibilidad de edición sean importantes, utiliza vectores y tendrás un archivo listo para lo que venga después.
¿Te animas a ponerlo en práctica? Abre Vector Studio de Affinity e intenta trazar tu primer logotipo.